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Corea del Norte busca proyectar una imagen más alegre

A través de las redes sociales, el régimen quiere mostrar que la población del país es igual a la de otras naciones.

SEÚL, Corea del Sur — Una joven bien vestida recorría un supermercado reluciente y brillantemente iluminado en Pyongyang, donde mujeres en tacos altos revisaban estantes y heladeras llenas de bebidas, chocolates y dulces.

Habían surgido reportes internacionales de posibles compras de pánico en Corea del Norte, y ella estaba allí para descubrir la verdad. Preguntó a compradores y dependientes si algunas mercancías estaban agotadas; no era así. Preguntó si los precios estaban subiendo; sólo los de productos importados, que los norcoreanos evitaban de todos modos.

“Creo que lo último que necesitamos son noticias falsas en un momento de batalla tan feroz con el COVID-19”, dijo a sus 32.900 espectadores en inglés en Echo of Truth (Eco de la Verdad), su canal en YouTube.

Corea del Norte intenta mostrar al mundo que su gente es como toda la demás. Trabajadores en Pyongyang. Foto: Ed Jones/Agence France-Presse — Getty Images.

Corea del Norte intenta mostrar al mundo que su gente es como toda la demás. Trabajadores en Pyongyang. Foto: Ed Jones/Agence France-Presse — Getty Images.

La joven, Un A, es el nuevo rostro de la propaganda de Corea del Norte, un intento por crear una imagen más benigna y moderna de una dictadura aislada y más asociada con hambrunas y abusos de los derechos humanos.

Pensado para una audiencia global en la era de las redes sociales, el mensaje patrocinado por el Estado en videos de alta calidad y producción impecable es simple: los norcoreanos son como todos los demás. Practican deportes en su tiempo libre. Gritan en las montañas rusas. Compran en centros comerciales y comen pizza.

Es la versión muy bien montada y sumamente engañosa de Corea del Norte que su líder, Kim Jong-un, quiere que el mundo vea mientras impulsa su agenda en casa y en el extranjero.

Kim ha hecho un llamado a su pueblo para que aspire a estándares más “internacionales” y “modernos”, mientras trata de persuadir a otras naciones de que Corea del Norte puede vivir en paz, siempre y cuando le permitan conservar sus armas nucleares.

La campaña en redes sociales dista mucho de las viejas y granulosas imágenes en video de propaganda de la generación de su padre y abuelo, en las que los norcoreanos trabajaban laboriosamente bajo banderas rojas o vitoreaban en desfiles militares llenos de slogans antiestadounidenses.

Su propaganda oficial en casa ha ayudado durante mucho tiempo a consolidar la imagen de un régimen todopoderoso dispuesto a enfrentar a sus rivales, repleto de canciones patrióticas, imágenes de soldados marchando a paso redoblado y misiles que se elevan entre humo y llamas.

La practicante más conocida de este género es Ri Chun-hee, la legendaria conductora de televisión de Corea del Norte y una “heroína laboral”. Se derrite de emoción mientras da noticias sobre Kim y sus antepasados que gobernaron antes que él, pero puede lanzar peroratas estridentes cuando ataca a los enemigos de su Nación con lo que los norcoreanos llaman su “voz demoledora de acero”.

Ahora, mujeres jóvenes y alegres como Un A están promoviendo aspectos más amigables del país, especialmente su atractiva capital, Pyongyang. Llevan a los espectadores al interior de restaurantes, supermercados, el remodelado metro e incluso la casa bien amueblada de una familia de clase media. A veces hablan en inglés, proporcionando subtítulos en inglés, chino o alemán.

A pesar del nuevo empaque, todavía tiene el trasfondo de reverencia al régimen. Las mujeres, elegantemente vestidas con blazers impecables, lucen el broche en la solapa —con imágenes del padre y el abuelo de Kim— que todos los norcoreanos deben usar para mostrar su lealtad.

La nueva propaganda sigue los esfuerzos de Kim por modernizar su país y moverse en el escenario mundial con líderes como el presidente Donald J. Trump.