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domingo, diciembre 5, 2021
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Así es como muchos países aprenden a vivir con Covid-19

Los gobiernos se debaten entre las normalización y el temor a adoptar medidas prematuras.

SINGAPUR — Inglaterra ha eliminado casi todas las restricciones relacionadas con el coronavirus.

Alemania permite que las personas vacunadas viajen sin necesidad de hacer cuarentena.

Italia ya casi no obliga a usar cubrebocas al aire libre.

Alemania ha suavizado algunas restricciones para los vacunados. Visitando galerías en Berlín. (Lena Mucha para The New York Times)

Alemania ha suavizado algunas restricciones para los vacunados. Visitando galerías en Berlín. (Lena Mucha para The New York Times)

Los centros comerciales siguen abiertos en Singapur.

Dieciocho meses después de que apareciera el coronavirus, los gobiernos en Asia, Europa y América están animando a sus poblaciones a volver a su ritmo cotidiano habitual e instalarse en una nueva normalidad en la que el metro, las oficinas, los restaurantes y los aeropuertos vuelven a estar llenos de gente.

El mantra que se escucha cada vez más es: tenemos que aprender a vivir con el virus.

Sin embargo, los científicos advierten que las estrategias de salida de la pandemia podrían ser prematuras.

El surgimiento de variantes más transmisibles significa que incluso los países adinerados donde abundan las vacunas siguen siendo vulnerables.

Lugares como Australia, que cerraron sus fronteras, están dándose cuenta de que no pueden mantener el virus fuera.

Realismo

Los funcionarios han empezado a aceptar que las restricciones y los confinamientos escalonados son necesarios.

A las personas se les está alentando a concentrarse en evitar caer gravemente enfermas y morir en lugar de evitar contagiarse.

Y los países con ambiciones de cero Covid están reformulando esas políticas.

“Nuestra gente está cansada de la batalla”, escribió un grupo de ministros de Singapur en un ensayo de opinión publicado en el diario Strait Times en junio.

“Todos preguntan: ¿cuándo y cómo terminará la pandemia?”.

Los funcionarios de Singapur anunciaron planes para relajar gradualmente las restricciones.

Esas medidas ya están siendo puestas a prueba.

Los brotes se han extendido por varios sitios de karaoke y un gran puerto pesquero y Singapur anunció el 20 de julio que reforzaría las medidas, incluyendo prohibir todo servicio de restaurante en interiores.

Singapur ha vacunado por completo al 54 por ciento de su población y ha dicho que toma como modelo a Israel, que va por delante con el 59 por ciento.

Israel ha empezado a enfocarse en los casos graves.

También enfrenta un pico marcado en casos, de un puñado en junio a cientos de casos nuevos al día.

“Es importante, pero bastante molesto”, dijo Danny Levy, un burócrata israelí de 56 años que recientemente estaba esperando para entrar a ver una película en un complejo de salas de cine en Jerusalén.

Levy dijo que llevaría cubrebocas dentro del cine, pero que le parecía frustrante que se reimpusieran las restricciones mientras que variantes nuevas entraban al país gracias a pocas pruebas realizadas y una falta de supervisión a los pasajeros entrantes.

Michael Baker, epidemiólogo de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, dijo que los países que toman atajos en su camino hacia la reapertura están poniendo en riesgo a las personas no vacunadas.

“De hecho, me parece bastante sorprendente que los gobiernos decidieran que saben lo suficiente sobre cómo se comporta el virus en las poblaciones como para elegir ‘Sí, vamos a vivir con él’”, dijo Baker, quien ayudó a diseñar la estrategia anti Covid de Nueva Zelanda.

Gran parte del mundo en desarrollo también enfrenta aún un aumento en las infecciones, dando al virus una mayor oportunidad para replicarse rápidamente, lo que entonces eleva los riesgos de más mutaciones y propagación.

Sólo el 1 por ciento de las personas en países de bajos ingresos ha recibido una dosis de alguna vacuna, halló el proyecto Our World in Data.

En Estados Unidos, estados como California y Nueva York tienen altas tasas de vacunación, pero exigen que las personas no vacunadas lleven cubrebocas en interiores, mientras que otros, como Alabama e Idaho, tienen bajas tasas de vacunación, pero no tienen obligación de llevar mascarilla.

En Australia, varios congresistas estatales sugirieron recientemente que el país necesitaba decidir entre restricciones persistentes y aprender a vivir con los contagios.

Dijeron que Australia tal vez necesitaba renunciar a su enfoque de cero Covid.

Gladys Berejiklian, líder del Estado australiano de Nueva Gales del Sur, inmediatamente rechazó la propuesta.

“Ningún estado, nación o país del planeta puede vivir con la variante Delta cuando nuestras tasas de vacunación son tan bajas”, dijo.

Sólo alrededor del 11 por ciento de los australianos mayores de 16 años están completamente vacunados contra Covid-19.

El Primer Ministro Scott Morrison también se distanció de los llamados a cambiar los protocolos Covid del país.

Luego de anunciar un plan de cuatro etapas para volver a la vida regular el 2 de julio, insistió en que la fuerza de la variante Delta exige un aplazamiento indefinido.

En los lugares donde las vacunas han estado ampliamente disponibles desde hace meses, los países han apostado en grande a sus programas de vacunación como un boleto para salir de la pandemia.

Los alemanes que han tenido esquema completo de inmunización en los últimos seis meses pueden cenar en interiores en restaurantes sin tener que mostrar una prueba negativa.

También pueden viajar sin hacer cuarentena de 14 días.

En Italia sólo se exige llevar cubrebocas al ingresar a las tiendas o a espacios concurridos, pero muchos siguen usándolos.

El 19 de julio, Inglaterra eliminó prácticamente todas las restricciones a Covid-19 a pesar del aumento en la variante Delta y está alentando a las personas a utilizar “responsabilidad personal” para mantener la seguridad.

Sajid Javid, Secretario de Salud del Reino Unido, quien dio positivo al coronavirus a mediados de julio, dijo en junio que el país necesitaba “aprender a vivir” con el virus.

En Singapur, donde el promedio de 153 casos diarios nuevos a fines de julio era 10 veces la cifra vista dos semanas antes, el brote parece haber retrasado, pero no frustrado los planes para una reapertura gradual.

“Se le da a la gente una sensación de progreso”, dijo Ong Ye Kung, ministro de Salud de Singapur, “en lugar de esperar ese gran día en que todo abra y entonces te vuelvas loco”.

Damien Cave, Isabel Kershner, Melissa Eddy, Natasha Frost, Benjamin Mueller y Richard Pérez-Peña contribuyeron con reportes.

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