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miércoles, julio 24, 2024
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Manipular embriones para investigación: científicos chinos logran superar el dilema ético

Lo hicieron a través de un modelo que permite desarrollar embriones artificiales. El objetivo es investigar qué ocurre en los primeros instantes de la vida.

Uno de los mayores enigmas científicos es el minuto-a-minuto que sigue a la fecundación: cómo son los primeros pasos del desarrollo embrionario humano y por qué tantas veces surgen fallas. El conflicto bioético de manipular embriones es -con toda lógica- un límite para avanzar en estos estudios. Sin embargo, informa un reciente paper en la revista Cell Stem Cell, las células madre reprogramadas vinieron a salvar este obstáculo.

Qué es una célula madre reprogramada, se detallará debajo. Lo importante ahora es adelantar que investigadores de China crearon blastoides de mono, es decir, estructuras muy similiares a blastocistos (embriones en estadío temprano, cuando la futura placenta y el embrión son una unidad), los implantaron en los úteros de monos macacos y desencadenaron, así, toda la maquinaria de un embarazo.

Daría para un capítulo paralelo discutir el innegable dilema bioético que implica someter animales a un embarazo de laboratorio, un tema ni sencillo ni menor, en el que Clarín profundizó recientemente.

Sin embargo, esta técnica promete abrir un nuevo camino, ya que sortea otro enorme escollo bioético -tal vez mayor- que fue motivo de una calurosa discusión internacional enmarcada en el clásico “el fin (no) justifica los medios”: la manipulación de embriones reales para investigación científica.

Trabajo con embriones de caballo en un laboratorio genético de Luján, provincia de Buenos Aires. Foto Sarah Pabst/BloombergTrabajo con embriones de caballo en un laboratorio genético de Luján, provincia de Buenos Aires. Foto Sarah Pabst/Bloomberg

Qué dice el paper de los embriones

Los autores del trabajo, del Instituto de Neurociencias de la Academia de Ciencias de China en Shanghai, publicaron el paper el 6 de abril. Se titula “Cynomolgus monkey embryo model captures gastrulation and early pregnancy”, es decir, “Modelo de embrión de mono Cynomolgus captura la gastrulación y el embarazo temprano”.

Básicamente cuentan cómo implantaron blastocistos (en realidad, “blastoides”, ya que fueron generados a partir de células madre, en el propio laboratorio) en los úteros de ocho monas.

Se embarazaron tres, pero ninguno de esos embarazos avanzó realmente. En los mejores casos llegaron a la semana seis.

No obstante, los expertos rescatan el experimento por dos razones. La primera es que es una puerta de entrada a la comprensión de ese primerísimo primer momento que le sigue a la fecundación, un punto ciego en la comprensión cabal del desarrollo de los mamíferos.

En segundo lugar los resultados son “un sistema útil para diseccionar el desarrollo embrionario de primates sin las mismas preocupaciones éticas y desafíos de acceso en el estudio de embriones humanos”, expresa el trabajo.

El punto ciego de la gestación

Fernando Neuspiller es presidente y fundador del centro de reproducción asistida WeFIV. Habló con Clarín del “para qué” de este tipo de estudios, en su opinión, “súper interesantes”.

“Cuando se forma un embrión, puede tener todas las células genéticamente normales, puede tener solo una parte genéticamente normal o puede ser ciento por ciento anormal: depende de la carga genética con que arrancan los gametos, o sea, el óvulo y el espermatozoide”, introdujo.

En los primeros 2000 generó gran revuelo la creación de blastocistos in vitro (luego desechados), con el mero fin de estudiar las células madre embrionarias. /APEn los primeros 2000 generó gran revuelo la creación de blastocistos in vitro (luego desechados), con el mero fin de estudiar las células madre embrionarias. /AP

Sin embargo, el gran enigma es por qué, aun cuando los gametos sean “normales”, muchas veces derivan en embriones que los expertos llaman “mosaico”, donde “una parte es normal y la otra, no”, aclaró

“No tenemos del todo claro por qué ocurre esto. A veces, la parte de afuera del embrión es normal y la parte de adentro, que es la que va a formar el bebé, es anormal. A veces, un pedacito de la parte de afuera y de la parte de adentro son normales, y otro pedacito, anormales. Hay muchas combinaciones”, explicó.

“La cuestión es entender que, aun cuando óvulo y espermatozoide sean normales, en alguna de las divisiones celulares sucesivas, alguna célula podría ‘pifiarle’ a la división. Para eso son centrales estos estudios”, apuntó Neuspiller.

Malformaciones congénitas

Entonces, “ante la pregunta de para qué se hacen estas investigaciones, la respuesta es muy clara: entender malformaciones congénitas, su origen y por qué ocurren, además de profundizar en si tienen solución”, aclaró Neuspiller.

El tema le interesa especialmente. Nada de esto es ajeno a su área de especialidad, la fertilización in vitro.

Mediante una pipeta, el procedimiento de fertilización in vitro busca fecundar un óvulo con un espermatozoide.Mediante una pipeta, el procedimiento de fertilización in vitro busca fecundar un óvulo con un espermatozoide.

“Si el embrión tiene un alto grado de mosaiquismo (más del 50% de las células son anormales), se decide no transferir el embrión, pero si supiéramos que ese mosaico tiene origen en tal momento y estuviéramos seguros de que no afectará el desarrollo del feto, quizás lo transferiríamos igual”, estimó.

Buena parte de los interrogantes en este mundillo tienen que ver con las limitaciones éticas de manipular embriones para investigación.

Es el turno de ir a las protagonistas de esta investigación: las llamadas células madre reprogramadas, que por sus siglas en inglés se conocen como IPSC, o Induced Pluripontet Stem Cells.

El ABC de las células madre

Para comprender qué son, hay que aclarar que la mayoría de las células de nuestro organismo tienen asignada una función: ser células de la piel, de la sangre, del hígado… ser neuronas.

Mediante reprogramación celular, investigadores del instituto Leloir, en Argentina, transforman células de la piel (izq.) en células madre (centro), y más tarde las redirigen a ser neuronas (der.).Mediante reprogramación celular, investigadores del instituto Leloir, en Argentina, transforman células de la piel (izq.) en células madre (centro), y más tarde las redirigen a ser neuronas (der.).

El mecanismo de esa “asignación de rol” podría imaginarse como un gran tablero de posibilidades/oportunidades, cada una con un interruptor. A las células de la piel, se les apagarán determinados interruptores. A las neuronas, tales otros. Y así.

Las células madre son un tipo especial porque tienen todos las llaves de los interruptores “arriba”, en estado “virginal” podría decirse.

Son una hoja en blanco y, en tal sentido, pueden cumplir cualquier función, ya que se encuentran en un estadío anterior a las células especializadas. Sin embargo, en un sentido, son superiores, dado su gran potencial.

Las células madre reprogramadas

Si bien las células madre están en algunos lugares del cuerpo y los científicos por años intentaron capturarlas y experimentar con ellas (famoso es el negocio de los bancos de células madre de cordón umbilical; o los productos cosméticos que engañan con eso de “rejuvenecer con células madre”), no hubo prácticamente resultados exitosos.

Esta imagen de neuronas derivadas de células madre fue galardonada en el Concurso de Fotomicrografía 2022. Foto Dr. Jianqun Gao Prof. Glenda Halliday/ NIKONEsta imagen de neuronas derivadas de células madre fue galardonada en el Concurso de Fotomicrografía 2022. Foto Dr. Jianqun Gao Prof. Glenda Halliday/ NIKON

En cambio, se comprendió otra cosa: que las células madre, lejos de tener una aplicación terapéutica inmediata, ofrecían excelentes modelos para seguir estudiando distintas problemáticas.

En especial, luego de que en 2012, el japonés Shinya Yamanaka descubriera un proceso in vitro para, a partir de cualquier célula adulta/especializada del cuerpo, obtener células madre, investigación que le valió el Premio Nobel.

Estas son las famosas células madre reprogramadas, nombre deudor de esa suerte de “reseteo” que atraviesan.

Hace diez años que los científicos usan la técnica de Yamanaka para crear neuronas in vitro, células de la sangre o cardíacas, a partir, por ejemplo, de células de la piel.

Las células se agrupan de un modo increíble y, en algunos casos son capaces de formar “organoides”, pequeños órganos que ofrecen modelos para, por ejemplo, probar nuevos medicamentos.

En este caso, los investigadores chinos obtuvieron blastocistos in vitro.

Hay que decir que el experimento estuvo lejos de la perfección, explicó Neuspiller: “En el paper explican que, después de ocho divisiones celulares, muchas de estas células madre modificaron su cariotipo y quedaron mal. Usaron las que parecían normales, pero igual los embriones se detuvieron en el desarrollo intrauterino”.

“Existen mil factores epigenéticos que pueden determinar que a pesar de tener un cariotipo normal, el embrión no siga adelante porque epigenéticamente está mal construido o mal expresado”, agregó.

Sin embargo, es una noticia inquietante: sin un espermatozoide y sin un óvulo propiamente dichos, los investigadores obtuvieron un modelo que les permitirá observar una fase del desarrollo que hasta este momento parecía oscura. La propia generación de los seres vivos.

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