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sábado, septiembre 18, 2021
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Radiografía del Covid en Argentina: ¿Terminó la segunda ola y de repente estamos bien?

Matices con el pico de contagios del año pasado. Además, las curvas “resistentes” en 7 provincias y las muertes “diluidas” por la carga atrasada.

Una vez vacunado, hasta el más obsesivo del coronavirus empieza a coquetear con salirse de la autocensura. En el radio metropolitano, la sensación de que “de repente estamos bien” es un aire compartido. Los cinco dígitos de contagios diarios tienen otro color desde que arrancan con “1”. Pero, ¿cómo estamos realmente? ¿Da para relajarse?

“Estamos apenitas por debajo del pico del año pasado”, advirtió la semana pasada la ministra de Salud Carla Vizzotti. La intención era subrayar que “todavía hay demasiados casos diarios” como para aflojar. La baja es sostenida hace 7 semanas, pero es demasiado reciente y hay provincias, en especial de la mitad para arriba del país, que no viven la realidad metropolitana.

Es el caso, entre otras, de la La Rioja, Santiago del Estero, Misiones y Corrientes, cuyas curvas de contagios se resisten al descenso veloz.

La calle, al menos en Buenos Aires, decidió por las suyas. El barbijo está (o solo cuelga), pero hay un aire de liberación.

En Palermo, movimiento nocturno en el Día del Amigo, a pesar del Covid. Foto Juano Tesone

En Palermo, movimiento nocturno en el Día del Amigo, a pesar del Covid. Foto Juano Tesone

La variante Delta, sin embargo, está ahí, como un horizonte enigmático. No faltan expertos que consideran clave el devenir de las próximas dos o tres semanas.

Si se oye la advertencia de Rochelle Walensky, directora de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de Estados Unidos, acerca de que los portadores de la variante “ex India” contagian muchísimo más porque pueden tener hasta 1.000 veces más virus en sus fosas nasales en comparación al coronavirus “inicial”, es evidente que no sería bueno arrancar otra ola con una meseta alta de casos.

“La baja respecto del pico del año pasado no tiene más de una semana”, señaló Soledad Retamar, especialista entrerriana en Ciencias de la Computación, docente e investigadora de la Universidad Tecnológica Nacional y una seguidora fiel de la pandemia, con el ojo afilado en los matices provinciales.

“El 21 de octubre tuvimos el pico máximo de la primera ola. Tomando el promedio de los 7 días anteriores, hubo 15.051 casos. Según mis registros, el pico máximo de esta segunda ola fue el 23 de mayo, con más de 33.000 casos, siempre hablando de promedios”, repasó.

Sin embargo, “hasta el viernes estábamos en 13.200 casos promedio, una baja importante, pero no muy diferente del peor momento de esa primera ola”.

Noroeste

Retamar es de los que opinan que, en este momento, quienes llegan del exterior deberían ser aislados rápidamente en hoteles, cosa de tomar el menor contacto posible con terceros.

Pensando en un avance franco de la variante Delta, con un sistema sanitario endeble y médicos agotados, se vuelve central mirar más allá de la foto metropolitana. “El descenso es marcado en casi todo el país, pero hay algunas provincias donde está costando más bajar”, advirtió.

En comparación al respiro porteño, bonaerense y en el sur del país, algunas jurisdicciones, siete puntualmente y en la mitad norte de la Argentina, parecen más reticentes a la baja.

Un caso es Jujuy, que empieza a bajar, pero tiene 270 casos diarios (promedio), lo que es mucho para una provincia cuyo pico máximo histórico (en septiembre) fue 316.

Salta se resiste al descenso rápido. A comienzos de junio tuvo su mayor pico de Covid, con 600 casos, y ahora recién está en 500.

Vacunación libre contra el Covid en la estación de trenes de San Miguel para mayores 35 años. Foto Juano Tesone

Vacunación libre contra el Covid en la estación de trenes de San Miguel para mayores 35 años. Foto Juano Tesone

Tucumán, si bien la segunda ola no superó el pico del año pasado, maneja cifras importantes. En octubre de 2020 habían tenido 1.400 casos diarios, promedio. Ahora, 640, bajando parsimoniosamente de los 1.100 que registraron en junio.

Otros focos

Parecido es el caso de Santiago del Estero. Su momento más duro fue a fines de mayo, con 617 determinaciones en promedio, y ahora baja muy despacio, con una media diaria de 543 casos.

Corrientes tiene una meseta alta, parecida. Los 540 casos al cierre de esta nota superan bastante los 300 de su peor momento, en diciembre.

Por fin, dos provincias claramente no están descendiendo de la segunda ola: La Rioja y Misiones.

En septiembre, La Rioja había llegado a tener 130 casos diarios. Ahora tiene 210 de promedio y sube sostenidamente desde abril. Y, con 180 casos diarios, Misiones apenas está por debajo de su pico histórico, cuando en febrero llegó a 200 determinaciones por día.

Las muertes

Más allá de las advertencias, Retamar celebró el efecto de la vacunación en la población: “Aunque no se puede obviar que el año pasado hubo subregistro de casos, en la segunda ola claramente tuvimos el doble de contagios, pero no el doble de fallecidos, efecto de la vacunación”.

Conviene recordar que en 2020, el pico máximo de decesos (promedio) fue 415. En la segunda ola, 629.

Un trabajador de la salud en una unidad de terapia intensiva de Covid, en la ciudad de La Plata. /Reuters

Un trabajador de la salud en una unidad de terapia intensiva de Covid, en la ciudad de La Plata. /Reuters

Sin embargo, Jorge Aliaga aportó un elemento diferente. Es físico, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, director de Planeamiento de la Universidad de Hurlingham y un comunicador sólido en materia de datos duros de la pandemia.

El título de sus dichos es escalofriante y fue abordado por este medio en varias oportunidades: los muertos viejos.

“En esta segunda ola se vio una cantidad importante de muertos viejos. Cuando los fallecimientos suben de golpe, la burocracia se despelota y las cargas se atrasan. Se empiezan a apilar los decesos y el sistema no da abasto para cargarlos”, explicó.

“Hubo muchos días en que se reportaban 500 o 600 muertos y en realidad estábamos en 300. El desfasaje con la baja en la ocupación de terapia intensiva (por debajo del 60%, al cierre de esta nota) era clarísimo”, apuntó.

Aliaga va intercalando cuadros (que hablan solos) a medida que explica los conceptos. De los decesos reportados en la semana epidemiológica 29 (la que acaba de terminar), el 80% ocurrió en julio, casi el 10% en junio; el 5,3%, en mayo. El 1,2%, en abril. Y un 4% de esas muertes habían sucedido en 2020.

En la provincia ed Buenos Aires, una terapia intensiva con enfermos de coronavirus. /DPA

En la provincia ed Buenos Aires, una terapia intensiva con enfermos de coronavirus. /DPA

O veamos la semana epidemiológica 27. De la información de muertes por Covid proporcionada por los canales oficiales entre el 4 y el 10 de julio, solo el 41,5% ocurrieron ese mes. El 44,6% fueron en junio. El 5,4%, en mayo. En abril, el 1,3%. En Febrero, el 1%. En enero, el 1,1%. En 2020, el 4,8%.

¿Qué problemas reales generan estas demoras y qué importancia tienen pensando en lo que vendrá?

Aliaga fue enfático: “Si uno no quiere tomar medidas que podrían evitar más muertes, que los decesos no aparezcan o se demoren, ayuda. En abril y mayo se discutió mucho qué medidas se iban a tomar. En esos meses, tuvimos muchos más muertos de los que vimos. Los están cargando ahora”.

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