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domingo, septiembre 26, 2021
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Sinopharm: el “misterio” de los siete vuelos extra para traer vacunas de China y su costo

Son parte del contrato firmado con el laboratorio. En junio, Sinopharm preveía una mejora en la logística. Lo que pasó al final con los fletes aéreos fue otra cosa. La explicación que dan en Argentina.

La vacuna de Sinopharm contra el coronavirus era, hasta mediados de este año, una de las más eficientes para Argentina desde el punto de vista logístico. Clarín había dado cuenta de esto en junio: el costo de traslado por kilómetro recorrido era un 20 por ciento más barato que con la Sputnik V. Ahora, si bien la vacuna rusa sigue detrás, los chinos empeoraron.

En su mejor momento, Sinopharm logró que entrara un millón de dosis por vuelo, aun con la imposibilidad de que esas vacunas viajaran en la cabina del avión y sólo pudieran hacerlo en la bodega. Se suponía que esa buena performance, según lo anunciado en junio, iba a mejorar todavía más. Pero la realidad marcó otro rumbo.

Fue luego de que Argentina firmara un nuevo y caudaloso contrato con el laboratorio chino, por 24 millones de dosis, para sumarlas a los 6 millones que ya habían aterrizado en el primer semestre del año. De ese total, casi 8 millones ya arribaron y el resto lo hará entre agosto y septiembre. Nuevos envíos llegan entre este miércoles y el sábado.

Desde julio, cada avión trajo -según datos oficiales- 768 mil dosis por vuelo, en vez del millón que había llegado a transportar en el mejor momento. Una diferencia de 232 mil dosis por viaje. El mes pasado los traslados estuvieron a cargo de Aerolíneas Argentinas y los próximos tres, de Lufthansa.

Con los vuelos de esta semana habrá una pequeña diferencia: uno será por 819.200 dosis, otro por 716.800, y un tercero por 768 mil. El promedio por avión seguirá siendo el mismo. La diferencia es que uno de los vuelos de Lufthansa viene cargado, según el Ministerio de Salud, con un número superior al supuesto límite actual.

El cargamento de 768.000 dosis de Sinopharm arribado el 21 de julio. Foto: Presidencia

El cargamento de 768.000 dosis de Sinopharm arribado el 21 de julio. Foto: Presidencia

Para traer los primeros 8 millones de dosis del nuevo contrato se utilizaron diez vuelos, dos más de los que se hubiera necesitado en la etapa más eficiente. El costo de cada vuelo en junio fue de 428 mil dólares y en julio -reducción de la carga mediante-, de 400 mil dólares, según consta en los pagos aprobados por la Jefatura de Gabinete.

Para traer los 24 millones de dosis deberían usarse 7 vuelos extra (31 en vez de 24), en comparación con lo hecho en junio. Representa un total de 12,4 millones de dólares. Con la logística anterior se hubiera gastado 10,2 millones de dólares: una diferencia de 2,2 millones de dólares, o 224,4 millones de pesos al dólar oficial.

Una fuente vinculada al traslado de las vacunas recordó que el aumento o la reducción de los costos de logística “depende de cómo vienen envasados los viales”. En efecto, el packaging de Sinopharm tuvo un cambio en esta nueva etapa. Hasta junio eran cajas de tres viales monodosis y desde julio cada caja contiene un vial que rinde dos dosis.

Sin embargo, los límites materiales del embalaje dejan algún interrogante: el volumen de las cajas anteriores era mayor que el de la presentación actual. Es decir, las viejas cajas, que traían una dosis más, ocupaban más lugar. Pero el arte de acomodarlas en los contenedores refrigerados (a entre 2 y 8 grados) supone una lógica que escapa al dominio público.

En los primeros vuelos que se hicieron desde febrero, la presentación era de un solo vial por caja. Eso casi no dejaba dudas: la carga neta que podía llevar cada avión era indefectiblemente más baja. Luego, ese costo -que no tenía sentido medir en la emergencia- se redimió en sucesivos viajes.

En abril se necesitaban tres vuelos para trasladar un millón de dosis. Hasta evaluaron utilizar un avión carguero con capacidad para transportar todas las vacunas juntas. Pero según informó en aquel momento la agencia Télam, la alternativa iba a demorar diez días y la escasez de dosis en el país quemaba.

La misma fuente vinculada a la logística se explayó: “Los Envirotainer (contenedores) están viniendo ahora igual que la primera vez (febrero). Sólo que los viales ahora traen dos vacunas en vez de una. Por eso, en comparación con el primer vuelo, estamos trayendo el doble”.

La actual presentación de Sinopharm, en viales de dos dosis. Foto: Los Andes

La actual presentación de Sinopharm, en viales de dos dosis. Foto: Los Andes

Y agregó: “Cada avión lleva siete Envirotainer, preparados y conducidos en tierra por Hellmann Worldwide Logistics, empresa que se encarga de la logística en Beijing. La diferencia pasa por cómo es la presentación de las dosis que fabrica Sinopharm y, en consecuencia, las vacunas que entran en cada contenedor”.

La regresión de la eficiencia logística contradice la previsión del fabricante chino, conocida cuando se firmó el último contrato entre Argentina y Sinopharm. Desde el laboratorio habían asegurado que un cambio en la presentación de las vacunas permitiría transportar dos millones de dosis por avión.

Lo que se tejió luego, entre las cajas que no fueron fieles a aquel augurio y la necesidad de poner en el aire más aviones, es un misterio. En rigor, la solución no volvió a transitar por el peor de los escenarios, pero no logró igualar el récord de junio y menos acercarse a la promesa de duplicar aquella carga.

El Gobierno terminó diseñando un plan de 10 vuelos por mes. Para completar la diferencia, debería sumarse un vuelo más al final de la saga. El laboratorio, sin representación oficial en Argentina, no dio explicaciones. La capacidad de traslado por avión se redujo un 24 por ciento con respecto a su mejor versión. Y el costo de la logística se incrementó un 18 por ciento.

Volviendo a la comparación con la Sputnik V, la diferencia es significativa desde la planificación. La rusa impone vuelos a demanda. El Instituto Gamaleya avisa que hay dosis disponibles y se acude. La agenda es imprevisible: ¿cómo optimizar costos en fletes aéreos cuando todo lo que se puede traer, de improviso, son apenas 200 mil dosis del componente 2?

Con Sinopharm, en cambio, el plan es menos errático. Argentina compro 24 millones de dosis para retirar en Beijing a razón de 8 millones por mes. Eso se sabe desde el mismo momento en que se cerró el acuerdo. El imprevisto, en este caso, es que la demanda logística terminará siendo superior a lo que originalmente pudo haberse proyectado.

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