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martes, septiembre 28, 2021
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El bebé de la tapa de Nevermind demandó a Nirvana por pornografía infantil

Spencer Elden denunció a los exintegrantes y herederos de la mítica banda a 30 años del lanzamiento del disco.

Spencer Elden, quien era solo un bebé de cuatro meses cuando protagonizó la famosa portada del disco Nevermind (1991) de Nirvana, denunció este martes a los exintegrantes y herederos del grupo y los acusó de pornografía infantil.

“Los acusados promocionaron pornografía infantil de Spencer de manera intencional y comercial e hicieron uso de la impactante naturaleza de su imagen para promocionarse a sí mismos y su música a costa de Spencer”, asegura la denuncia presentada en un juzgado de California, Estados Unidos, y que fue recogida por medios de ese país.

La demanda también sostiene que los acusados se beneficiaron y continúan beneficiándose de “la comercialización de la explotación sexual” de Elden.

Entre los señalados por esta denuncia aparecen Dave Grohl y Krist Novoselic, que junto al legendario y desaparecido Kurt Cobain (1967-1994) componían la formación clásica de Nirvana.

La demanda también apunta a Kirk Weddle, quien fue el fotógrafo de la portada de Nevermind, y a Courtney Love, como heredera del patrimonio de Cobain.

Extrañamente, la denuncia también acusa a Chad Channing, baterista de Nirvana en sus primeros años y que abandonó la formación en 1990, es decir, antes de que se editara Nevermind.

Spencer Elden con el histórico disco de Nirvana. Foto John Chapple

Spencer Elden con el histórico disco de Nirvana. Foto John Chapple

Elden busca una indemnización por, según dice la demanda, “los daños que ha sufrido y seguirá sufriendo de por vida”.

La tapa de Nevermind está considerada como una de las más icónicas de la historia del rock y muestra a un bebé buceando en una piscina y a la caza de un billete de un dólar.

Como adolescente y como adulto, Elden se ha metido de nuevo en la piscina para recrear varias veces esa portada.

Eso fue lo que hizo, por ejemplo, en 2016, cuando se cumplió un cuarto de siglo del álbum.

En otras ocasiones ha mostrado ante la prensa su disgusto por estar vinculado a esa imagen.

La depresión, la rabia y la angustia reventaron las listas de éxitos gracias al grito desesperado de Nirvana en Nevermind, un disco que, con su rock atormentado y herido, llevó el estilo grunge al apogeo de su revolución.

Liderados por un mártir ateo y arrastrados por el huracán de “Smells Like Teen Spirit”, tal vez la canción más importante e influyente del rock de los años 90, Nirvana voló muy alto con Nevermind, pero su éxito también encaminó a su cantante, Kurt Cobain, a un laberinto de autodestrucción del que no saldría con vida.

La tapa de Nevermind, con Spencer Elden como protagonista

La tapa de Nevermind, con Spencer Elden como protagonista

Una historia de rencor

Spencer Elden varias veces expresó su resentimiento hacia Nirvana, ya que a pesar de haber ganado millones de dólares con Nevermind, nunca se comunicaron con él ni lo hicieron partícipe de las ganancias.

“Todos los que participaron en el disco tienen toneladas y toneladas de dinero. Me siento como si fuera lo último del grunge. Vivo en casa de mi madre y conduzco un Honda Civic. Es difícil no enojarse cuando oís la cantidad de dinero que había en juego”, expresó hace unos meses.

A Spencer, haber corrido el riesgo de perecer bajo el agua no le reportó gran cosa. O, más bien, poco y nada.

“Mis padres sabían quiénes eran Nirvana, pero no estaban muy interesados en la escena grunge. Mi padre, Rick (quien trabajaba en Hollywood como artista de efectos especiales], asistía en ese momento a la escuela de arte y sus amigos le pedían a menudo ayuda para sus proyectos”, explicó cuando se cumplieron 25 años de su histórica fotografía.

Y completó: “Así fue como su amigo Kirk lo llamó y le dijo: ‘¿Querés ganar algo de dinero hoy y tirar a tu hijo a la pileta?’. Mis padres me llevaron allí, al parecer me soplaron en la cara para estimular mi reflejo de inmersión (que hace que los bebés cierren la glotis en el agua), me sumergieron, me hicieron algunas fotos y me sacaron. Eso fue todo. Les pagaron 200 dólares y se fueron a comer tacos después”.

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